31 de diciembre de 2009

Deseos

El año nuevo, siempre entra cargado de esperanzas y buenos deseos. Nuevos proyectos y propósitos. Pero después de la muerte de Dios entramos en la era de la adoración de satán (el pit de pollastre dixit a sus feligreses). Cambiamos la esperanza en el más allá por el deseo del más aquí. Deseamos a todas horas y pedimos como cabrones. A mi me cuesta pedirle cosas al año nuevo, me resulta lo más parecido a bailar un twist con un parapléjico. Divertido pero está fuera de lugar. Una vez pasada la fiebre de la celebración, los deseos se me agolpan como torrentes de insatisfacción. 
Afortunadamente, durante el año puedo redimirme peregrinando en busca de la satisfacción de mis deseos. Para conseguirlo me refugio en las faldas afortunadas de la Rumana de Trevi. Cual oráculo délfico, únicamente puedo visitarla los días lluviosos. Pasea por Plaza Catalunya ataviada con su pañuelo en la cabeza, su falda hecha jirones y sus calcetines negros que sobresalen por los agujeros de las zapatillas color rosa que calza. Me acerco a ella. Entonces me ofrece un vaso de plástico lleno de agua de lluvia y con voz forzada me dice: " Pidir un dezceeeo y lanszaaar moneda en vaszo, por fabooozs." Pienso en mi deseo y lanzo la moneda de espaldas dentro del vaaszo. 
Con este pequeño ritual, consigo liberarme del peso de mis deseos y encarar mis nuevas aspiraciones. Gracias, Rumana de Trevi por tu labor en pro de nuestra felicidad.


20 de diciembre de 2009

¡¿Regalos navideños?!

Un apunte navideño en estas fechas señaladas. El otro día en internet encontré publicidad sobre una empresa con una propuesta un tanto peculiar: poner una foto tuya en el felpudo de entrada de casa y todo bajo el lema "mis regalos con fotos, momentos especiales". Y aquí sigue el ejemplo:


Muy trillado hay que estar para dejar que un desconocido (cartero, repartidor o pizzero) o un conocido (tías, abuelas, madres o primas) se froten la mierda de la calle en tu cara, la de tu mujer o tus hijos.  ¡Qué falta de amor propio y ajeno!

Pues si de mierda, de customizar o de perder la dignidad se trata. Yo propongo este regalo personalizado para amigos o no tan amigos. Seguro que le sacáis provecho.


¡Hala, a comer turrones! Que yo me encargo del "resto".

10 de diciembre de 2009

PREMIOS (IN)MERECIDOS

El sacrosanto comité de sabios con barbas laureadas que otorga el premio Nobel ha concedido el galardón en defensa de la paz a Barack Obama. No seré yo, un mendigo pulgoso de la blogesfera que vive en un barril, quien ponga en entredicho tal decisión. Y no lo haré porque mi ignorancia es tal, que la primera vez que escuché el nombre del premio pensé: será un premio concedido por la ONCE sueca, por lo de No-bel. Al menos acerté en algo: los que lo conceden son ciegos. Y como sabemos, los invidentes tienen un excelente oído. Esta parece ser la razón primordial para entregar un premio a la retórica y al discurso. Porque el mérito del laureado comandante en jefe del ejército estadounidense no es otro que un gran don (de palabra). Palabras que no escatimó durante su discurso, en el que se habló más de la guerra que de la paz, interesante incongruencia. Así pues, tenemos un premio concedido a la paradoja y a la charlatanería. Una radiografía excelente del contrasentido en el que vivimos. En vista de este criterio de selección, para el próximo año yo propongo los siguientes premios: 

Premio Nobel de Economía: Fèlix Millet. Por encontrar vías de solución a la crisis mundial.


Premio Nobel de la Paz: Kim Jong-il. Por sus promesas de desarmamiento nuclear después de tres cervezas y un strip poker.


Premio Nobel de Literatura: Latifa Mayor. Tiene un prometedor futuro después de haber aprendido a escribir a máquina.


Premio Nobel de Química: Rafa Mora. Por su donación desinteresada de testosterona al estado español. También está aprendiendo a escribir a máquina, con lo que podría optar al Nobel de literatura.



Premio Nobel de Física: Massimo Tartaglia. Por aplicar exitosamente la formula: Lanzamiento+Fricción= Te parto la cara.


1 de diciembre de 2009

ASOCIACIÓN "CANTO CORAL CATÁRTICO"

Desde la asociación "canto coral catártico" queremos fomentar la práctica del canto como terapia revitalizante y liberadora. La única pretensión de nuestro grupo es exorcizar las agonías de nuestra sociedad injusta y desigual. Can(t/g)arnos sobre las miserias de la vida, la felicidad, la inocencia, la mediocridad, la muerte o la putrefacción entre otras.

El grupo que vemos en la fotografía pertenece a las "Enanas Cantoras de Korosten". Uno de los coros pioneros de nuestra asociación. Formado a principios de los 90 después de la reunificación alemana. Son conocidas por temas como: "Si yo tuviera unas alzas" o "En la fiesta de Tatiana no había una silla enana".

Nuestra asociación tiene ya más de 20 coros repartidos a lo ancho y largo del globo terráqueo. Este hecho demuestra la necesidad imperiosa de cantar y exorcizar los males de la sociedad. Uno de los nuevos coros de la asociación es el de Ghana. Aunque es un coro de nueva creación, ya cuenta con dos éxitos nacionales: "Te cambio mi picha por unos fetuccini" y "Mami qué será lo que come el blanco". 

Desde la asociación queremos recordar las cualidades curativas y terapéuticas del canto, a la par que deseamos que se unan a nuestra asociación. Pueden unirse como coros o como solistas. Y recuerden el dicho: "Cantando, cantando, me cago en tu puta madre".

19 de septiembre de 2009

Tiempo

Siempre me han parecido muy graciosas las expresiones: "el tiempo se dilata y se contrae" o "el tiempo se acorta y se ensancha". Más que una aproximación filosófica al concepto del tiempo, me parecen un diagnóstico ginecológico, en el primer caso, y el carácter natural del miembro viril masculino, en el segundo.
El tiempo no es más que materia en movimiento, dijo un filósofo ins-pirado: agujas del reloj, dígitos numéricos japoneses, objetos pasando, personas envejeciendo... O sea, que el tiempo no es tiempo, sino materia. Algo palpable y tangible, si tienes la habilidad de tocarlo, ya que está en continuo movimiento. Vamos, que el tiempo, si quieres alcanzarlo, tienes que estar al acecho porque si no pasa de largo. ¡Qué novedad! Podría decirse, pues, que en este momento las palabras que he escrito hasta aquí son tiempo. Se han movido conformando una serie materio-temporal que os permite leerlas. Sentíos, pues, afortunados de captar el tiempo en mi texto. Privilegiados guardianes del tiempo, que las categorías de vuestro entendimiento os guarden de toda pérdida de facultades materio-espacio-temporales. 
A mi parecer el tiempo no es más que otra mesura, absurda y convencional, para delimitar nuestras incapacidades afectivas. Ansiedades, impaciencias, nervios, alegría, sueño, hambre, fe y todas las que os guste añadir. Con esto me refiero que la concepción temporal es directamente proporcional a nuestras pasiones primarias. La prisa mañanera se entiende como: mi jefe me va a echar (acojonamiento), van a burlarse de mi (pánico público). Pero qué complicación seria delimitar el tiempo a partir de nuestras sensaciones. Cuanto tardaré en llegar: dos miradas de asco y siete arcadas. Más que una apreciación temporal, parecen palabras de un mago de la tierra media o de un mago borracho a altas horas de la madrugada. Con lo que no mejoramos las expresiones: "se dilata o contrae/se acorta y se ensancha". Casi mejor dejar la pedantería blogera y acogerse a la convención temporal unánime. Al mismo "tiempo", aprovecho para decir que seguiré escribiendo cuando me salga del acortamiento y ensanchamiento de mi tiempo.

21 de junio de 2009

¡Arriba el trabajo y la decepción!

El mito de Sísifo cuenta la historia de un hombre castigado por los dioses a subir una roca enorme a lo más alto de una montaña. A simple vista, parece una tarea dura pero no insoportable. Lo que termina por serlo, es no conseguir subir nunca a lo más alto de la cima y ver como esta tarea se repite eternamente. Hay quien dice que la vida sólo se aprecia a partir del sacrificio y el esfuerzo. Las cosas que cuestan de conseguir son las que más se aprecian y las que más se disfrutan. Trabajar y persistir en lo que a uno le interesa, siempre tiene recompensa. Ésta llega tarde o temprano. Puede que sea en esta vida, en una reencarnación posterior, en un harén rodeado de frutas exóticas y mujeres despampanantes o en el cielo en estado de plenitud y satisfacción absoluta.
El trabajo, la rutina, la disciplina, la honradez, la persistencia, la bondad... son virtudes que se consiguen y se derivan de la dedicación y el trabajo. Aquél que es capaz de soportar los varapalos de la vida, los fracasos y las decepciones; no sólo consigue una experiencia sin precio, sino que alcanza cotas morales de una excelencia propias de un dios. Hay que sentirse afortunado de no conseguir los deseos, porque el empeño en conseguirlos es lo que nos enseña y nos hace mejores. No importa la meta, importan los caminos. Siempre podremos pensar que los ricos y poderosos tiene más dinero que nosotros. Pero aquellos que trabajan, sudan, sufren, lloran y se decepcionan, poseen mayor bondad. 
No hay más que ver los ejemplos adjuntos (las fotografías). Los dos personajes, contienen un aura excelsa y suprema fruto de las decepciones, los callos en las manos y la quemazón en la cara después de largas jornadas de trabajo. Sus sonrisas muestran la satisfacción del trabajo bien hecho, el placer de haber sufrido por alcanzar sus objetivos y la bondad del que se sabe honrado y honesto. Se trata de dos ejemplos a seguir, dos espejos en los que mirarse, dos referentes que permiten esperanzarse y creer que un día se llegará a disfrutar de dicha felicidad. Es por esta gente por la que tenemos que sentir el orgullo de madrugar, de invertir nuestro día en el trabajo, de cantar en el  metro, en el bus, en las retenciones. Porque el sufrimiento y el trabajo tienen recompensa, por eso y por lo que ha de venir, digo: ¡¡Arriba el trabajo!! ¡¡Arriba la decepción!! Porque nos harán mejores.